Muere Francisco Ayala

Fallece el escritor Francisco Ayala a sus 103 años de edad. El gran observador granadino muere en su casa de Madrid al no haber conseguido reponerse de una bronquitis que minó su salud.
''A lo que no hay derecho es a vivir tanto'' dijo en una ocasión en un acto público.
Muere uno de los grandes escritores e intelectuales españoles que dióel siglo XX.
La noticia de su muerte ha conmocionado en el extranjero: El Taiwán daba su crónica en su página web, el New York Times, The Guardian, el Washington Post y toda la presna de Latinoamerica.
Con la muerte de ayala, desaparece el útilmo vestigio de la Generación del 27.
Nacido en Granada el 16 de marzo de 1906, Francisco Ayala se trasladó a Madrid en su infancia y allí completó sus estudios. Luego fue profesor en la Universidad de La Laguna, Tenerife, desde 1934 hasta el final de la Guerra Civil española (1936-1939).
Tras la contienda se exilió a Argentina, donde permaneció hasta 1950, pasando después a Estados Unidos, antes de regresar a España en 1960, instalándose definitivamente en Madrid en 1978.
Autor de obras como El boxeador y un ángel, Historia de la libertad y Cervantes y Quevedo, Ayala tiene en su haber varios premios, entre ellos el Cervantes, el más importante de las letras hispanas, que ganó en 1991, al que se sumaba el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. En 1984 había obtenido el Nacional de Narrativa por Recuerdos y olvidos y era doctor honoris causa de varias Universidades españolas y extranjeras.
El literato, autor de obras como Muertes de perro e Historia de macacos, fue homenajeado el 16 de marzo pasado con motivo de su 103 cumpleaños por las autoridades españolas con la reedición de su obra Glorioso triunfo del príncipe Arjuna.
Ayala estaba casado con la hispanista estadounidense Carolyn Richmond y era padre de una hija, Nina, fruto de su primer matrimonio con la chilena Etelvina Silva.
El intelectual y académico de la Lengua ha aportado "una visión amplísima de la Historia de España y de nuestro siglo", declaró ayer la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde. La consejera andaluza de Cultura, Rosa Torres, destacaba tras visitar su capilla ardiente que "fue un hombre muy vitalista que nos hizo pensar y tener la ilusión de que nunca iba a faltar, por su fortaleza intelectual y física".
La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), que en los últimos años había presentado a la Academia Sueca su candidatura al Premio Nobel de Literatura, al que fue eterno aspirante, manifestó su "profundo pesar" por el fallecimiento del intelectual.
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